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lunes, 30 de enero de 2012

EL TAMAÑO DEL ESTADO: SHRINKING OR INCREASING?

 
Esta crisis financiera ha puesto en jaque la supervivencia del Estado del Bienestar. Es cierto que para hacer frente al déficit y deuda que arrastramos deben hacerse recortes. Pero el quid para la recuperación y salida de la crisis está en saber qué ajustes hacer. La subida del IVA del gobierno de ZP y ahora la subida del IRPF del PP no parecen tener más que un fin meramente recaudatorio (necesario, eso es indiscutible) pero la verdadera cuestión está en ¿será útil este sacrificio de “apretarnos el cinturón” para poder crecer? Todas las previsiones tanto del FMI como del Banco de España parecen señalar lo contrario una bajada del 1,7% en 2012 y del 0,3% en 2013.

El problema de la crisis es doble, por un lado tenemos que pagar la deuda del dispendio pasado (de ahí la necesidad recaudatoria) pero además tenemos que crecer.  Si no recuperamos la senda de crecimiento, será muy difícil crear empleo. De nuevo las previsiones apuntan a que alcanzaremos cifras de hasta el 25% de paro. Por tanto debe subrayarse que tan importante es pagar como crecer. Las medidas que se están tomando se dirigen principalmente hacia el objetivo de poder cumplir la cifra de déficit impuesta por Bruselas, un 4,4%, sin embargo el resultado al que apuntan las mismas resulta cuanto menos inquietante:
-        Escepticismo acerca de que pueda alcanzarse dicho objetivo (el FMI estima que alcanzaremos el 6,8%
-          Un agravamiento de la recesión. A este efecto es a lo que los economistas llaman crisis en W (recesión + tímida recuperación + recaída). Estaríamos entrando en la fase de recaída.

Esta situación me hace pensar que el aumento de la presión fiscal no es lo que los políticos llaman recortes. Recortes serían medidas que atajasen el ineficiente tamaño del Estado o su ineficiente sistema de funcionamiento. Como dato ilustrativo: sólo en Galicia existen más ayuntamientos que en toda Inglaterra. Esta situación es del todo insostenible. Voy a poner un ejemplo para que se vea con mayor claridad lo que quiero transmitir. En la naturaleza existe algo muy curioso, muchos seres vivos crecen siguiendo la progresión aritmética de la proporción áurea. Esta serie numérica, también conocida como los números de Fibonacci (1, 1, 2, 3, 5…) encuentra una especie de equilibrio natural (ya sabéis que la naturaleza es muy sabia). Los círculos del caracol siguen esta proporción y su caparazón deja de crecer exactamente en el momento en el que una vuelta más sería tan grande y tan pesada que el beneficio del aumento de tamaño sería más pequeño que el desgaste que le supondría al animal mantener su nuevo tamaño. Pues bien, a mi parecer en España ya hemos dado esa vuelta. (Para los que seáis economistas, se trata simple y llanamente de un análisis marginalista coste = beneficio)

Es curioso porque realmente España no tiene un tamaño del Sector Público tan grande en comparación con otros países de la UE, como por ejemplo Francia. El problema que tenemos está a mi parecer en el solapamiento de funciones en los tres niveles de la Administración y en la gestión de los presupuestos. Tratar de reformar el sistema autonómico sería una cuestión sumamente delicada, pero un cambio factible, que permitiría hacer verdaderos recortes y que no sería difícil de implantar sería el cambio de sistema de los presupuestos generales. Pasar de un sistema de Presupuestos de Planificación por Programas (PPP), a un sistema de Presupuesto Base Cero (PBC). El sistema PBC ya fue incorporado por un Acuerdo del Consejo de Ministros en 1995 pero con un carácter complementario al sistema PPP y con un ámbito de aplicación limitada.
Para que entendáis la importancia del cambio de un sistema a otro, de manera muy simplificada podría decirse que la gran diferencia reside en la forma de realizar modificaciones presupuestarias de un año para otro. En el PPP se parte del tipo de presupuesto anterior y lo que se discute son aumentos o reducciones. En el PBC se parte de cero (de ahí su nombre) y se plantean las partidas de gasto necesarias para ese año. Este sistema es más flexible y permite una mayor capacidad de adaptación.


¿Qué opináis vosotros? ¿Habría que recortar el tamaño del Estado (que no prestaciones sociales) antes que aumentar la presión fiscal a una sociedad que sufre de más de un 20% de paro?